Atrio, un tres estrellas que sublima a cada bocado.

Begoña A. Novillo11/09/2024
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Hace unos meses llegó a Atrio la tan merecida tercera estrella Michelin (la primera la recibieron en 1994 y la segunda diez años después). Le falta muy poco para cumplir 40 años, pero el Universo Atrio está más joven y pizpireto que nunca. Al frente de este proyecto de encuentra un tándem singular: Toño Pérez en cocina y José Polo en sala y al frente de una bodega única conocida como “la Capilla Sixtina del vino”.

En este Relais & Chatêaux conviven su magnífico restaurante, eje angular de un ambicioso y personalísimo proyecto en torno a la gastronomía, el arte y la hospitalidad más exquisita y un hotel de tan sólo 14 habitaciones y suites, todas ellas decoradas con obras de artistas como Andy Warhol, Antoni Tapies, Juan Barjola o Eusebio Sempere sito en un impresionante edificio diseñado por los laureados Luis Moreno Mansilla y Emilio Tuñón Álvarez, maestros de la arquitectura contemporánea. Sus habitaciones, muy cálidas y luminosas, han sido concebidas como un espacio perfecto para la desconexión y tienen vistas increíbles del casco histórico de Cáceres o del edificio que las acoge y, su interior se abre a espacios coordinados con exquisita naturalidad doméstica en los que juegos de luces cambiantes, con reflejos, asimetrías y transparencias, se combinan con materiales, texturas y colores que propician la creación de un entorno muy sereno

En la mesa de Atrio, Toño Pérez hace gala de una cocina sincera, madura, reflexiva y sin demasiada alharaca que ensalza la pureza del sabor. Se declara, sobre todo, un enamorado y un embajador, por vocación y convicción personal, de la despensa de Extremadura y por ello, el «cochinito feliz» (cerdo ibérico), es el protagonista indiscutible de su menú degustación, una propuesta que cambia al vaivén de las temporadas y se compone de tres snacks y veinte pases agrupados en diferentes capítulos. Los diferentes cortes del animal (cabecero de lomo, careta, papada…) se combinan, de forma sutil y divertida, con productos del mar. El menú actual, llamado “Tiempos de montanera” (255 € por persona, más armonía de vinos), arranca con ‘Cuando nuestro cochinito se va a la playa’, con bocados como la ventresca de atún con manteca colorá; un crujiente de tapioca con emulsión de salmón y cochifrito; y la gilda de loncheja ibérica con anguila ahumada y manzana. Prosigue con ‘El cochinito de merienda en la dehesa’, con una empanadilla de taro, manteca y comino; los torreznos con vieiras con cítricos y suero de cebolletas o un sabrosísimo porco tonato con alcaparras fritas y pimienta negra –que sustituye el atún por cerdo–. Continúa con ‘Caviar y cochino’, un festín que incluye flan de papada y caviar; bogavante con glaseado de ibérico, curry verde y poleo; careta de cerdo con cigala y jugo cremoso de ave; y perdiz al modo Alcántara. Para terminar, en ‘El cochinito goloso’ juegan con las materias primas: su jamón y queso con bizcocho de té matcha y membrillo o el chocolate ibérico con café y jamón rancio son dos de los postres más singulares.

Por su parte, la bodega de Atrio, situada en una espectacular estancia en el sótano del hotel, está considerada como una de las mejores del mundo. Desde 2003, ha sido galardonada con el Grand Award de la prestigiosa publicación norteamericana Wine Spectator —fue la primera española en ostentar dicha distinción—. Actualmente, dispone de unas 4.500 referencias de 25 países y de 40.000 botellas en total.

atriocaceres.com